Las Emociones bajo la perspectiva del Coaching
Emociones coaching

Las Emociones bajo la perspectiva del Coaching

Las emociones, muy difícilmente pueden ser catalogadas como positivas o negativas, esta perspectiva generalmente es otorgada por cada uno de nosotros.

Las emociones juegan un papel muy importante en nuestra formación de patrones, estos, nos permiten trabajar en modo automático bajo ciertas situaciones y así poder desarrollar otras actividades donde debemos poner el 100% de nuestra atención.

¿Qué quiere decir esto? Las emociones nos sirven para aprender a interactuar con nuestro medio ambiente, creando patrones de reacción que se formaron desde muy pequeños, en base a impresiones o interpretaciones de situaciones muy tempranas en nuestra vida.

Existen numerosos tipos de emociones, entre las primarias se incluyen:

  • Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad, temor, preocupación, consternación, inquietud, nerviosismo, angustia, susto, terror y, en el caso extremo, fobia y pánico. El miedo tiende hacia la protección en situaciones de peligro.
  • Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa. La sorpresa nos ayuda a orientarnos frente a la nueva situación y prepararnos para los imprevistos.
  • Asco: Disgusto, asco, desprecio, desdén, antipatía y repugnancia. Solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. La aversión nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante
  • Ira: Rabia, enfado, resentimiento, furia, indignación, acritud, irritabilidad, hostilidad y, en casos radicales, odio y violencia. La ira nos induce hacia la destrucción.
  • Alegría: Diversión, euforia, gratificación, da una sensación de bienestar, de seguridad. La alegría nos induce hacia la satisfacción.
  • Tristeza: Aflicción, pena, desconsuelo, pesimismo, melancolía, soledad, desesperación y, en casos patológicos, depresión grave. La tristeza nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

¿Como canalizamos esas emociones de manera positiva?

Cuando éramos niños, capturamos toda la información que teníamos a nuestro alrededor a través de las emociones. Por ejemplo: cuando un niño se golpea y llora, los padres lo distraen para hacerle olvidar el dolor, con el objetivo de evitar su sufrimiento.

Validar ese dolor, lo ayudara a canalizar esa emoción generada de manera positiva, le ensenara que definitivamente el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.

Las emociones se generan en el sistema límbico, causados por la liberación de neurotransmisores y hormonas, para luego convertirse en sentimientos y finalmente en el lenguaje. Se conocen tres fases:

  • Fisiológica se manifiesta en respuestas involuntarias como taquicardia, sudoración, vasoconstricción, hipertensión, tono muscular, rubor, sequedad en la boca, cambios en los neurotransmisores, secreciones hormonales, respiración, etc. Todo esto son respuestas que no se pueden controlar, pero se pueden modelar.
  • Cognitiva, es la vivencia subjetiva de la emoción, o lo que comúnmente llamamos sentimientos. Se trata de como percibimos la emoción y el impacto que genera en nosotros. Nos permite poner nombre a lo que sentimos. En ocasiones, las limitaciones del lenguaje hacen que haya restricciones en los sentimientos y que lleguemos a la conclusión de que no sabemos qué es lo que nos pasa.
  • Conductual, Las expresiones faciales, el lenguaje no verbal, el tono de voz, volumen, ritmo, movimientos del cuerpo, etc., aportan señales de bastante precisión sobre el estado emocional. Esta componente puede intentar disimularse.

¿Como regular nuestras emociones?

La Inteligencia emocional, comenzó con el psicólogo Daniel Goleman, quien clasificaba los cinco principales componentes que integran la Inteligencia Emocional:

1. Autoconocimiento emocional.

Se refiere al reconocimiento y validación de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo nos influyen. Es importante notar la manera en que nuestro estado anímico afecta a nuestro comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles son nuestros puntos débiles.

2. Autorregulación emocional.

La autorregulación emocional nos permite entender y canalizar nuestros sentimientos o emociones, no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Consiste en conectar con nuestras las dinámicas emocionales, saber cuáles son temporales y cuáles son duraderas, así como en ser conscientes de qué aspectos de una emoción podemos aprovechar y de qué manera podemos relacionarnos con el entorno para restarle poder a otra que nos daña más de lo que nos beneficia.

3. Automotivación

Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la motivación y establecer nuestra atención en las metas en vez de en los obstáculos. Aquí es imprescindible cierto grado de optimismo e iniciativa, de modo que tenemos que valorar el ser proactivos, actuando de forma positiva ante los imprevistos.

4. Reconocimiento de emociones ajenas

Sentir empatía nos ayudara a manejar adecuadamente nuestras relaciones interpersonales, permitiendo una correcta interpretación de las señales que los demás expresan de forma involuntaria, y que a menudo emiten de forma gestual, no verbal.

Además, el reconocer las emociones y sentimientos de los demás es el primer paso para comprender e identificarnos con las personas que los expresan. Las personas empáticas son las que, en general, tienen mayores habilidades y competencias relacionadas con la Inteligencia Emocional.

5. Relaciones interpersonales

Una buena relación con los demás es una fuente imprescindible para nuestra felicidad personal e incluso, en muchos casos, para un buen desempeño laboral. Y esto pasa por saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan simpáticas o cercanas, pero también con personas que no nos sugieran muy buenas vibraciones; una de las claves de la Inteligencia Emocional.

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